El sueño de Alfred

Parecía una casa de juegos, pero no tenía paredes, sólo cortinas con ojos pintados. Un hombre paseaba con unas enormes tijeras y cortaba las cortinas por la mitad.   El hombre de la barba estaba sobre el tejado inclinado de un edificio, le grité:   —¡Cuidado!   Empezó a caerse muy despacio. Luego lo volví […]