El sueño de Alfred

Parecía una casa de juegos, pero no tenía paredes, sólo cortinas con ojos pintados. Un hombre paseaba con unas enormes tijeras y cortaba las cortinas por la mitad.

El hombre de la barba estaba sobre el tejado inclinado de un edificio, le grité:

—¡Cuidado!

Empezó a caerse muy despacio. Luego lo volví a ver, escondido detrás de una chimenea y con una rueda en la mano que arrojó al tejado.

Yo corría, no sé por qué, algo daba golpes sobre mi cabeza, un gran par de alas que me persiguieron hasta que llegué a la falda de la montaña.

En 1945 Alfred Hitchcock contacta a Salvador Dalí para crear la escenografía de la secuencia onírica de la película Spellbound.

Alfred comenta que tenía “la impresión de que si tenían que presentarse secuencias oníricas, debían ser vívidas”, entonces convocó a Dalí “por su gran ejecución gráfica. Deseaba presentar los #sueños con gran nitidez y claridad visuales”.

Fuente: plataformaarquitectura.cl

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